Sobre la Teoría Crítica

image_pdfimage_print

Una de las corrientes más dinámicas e influyentes en los estudios filosóficos, estéticos, científicos y políticos del Siglo XX, ha sido la Escuela de Frankfurt. Su radio de influencia, que va más allá de las recepciones disciplinares que se han agenciado muchos de sus conceptos, ha logrado perfilar un tipo de “pensamiento crítico” distintivo que, en sí mismo, rehúsa la identificación unilateral con la filosofía, la crítica literaria, la sociología, el psicoanálisis o la política. Así, José Sazbón pudo inscribir a la teoría crítica como un “provincia” de la teoría política, y lo mismo podríamos decir nosotros sobre su relación territorial con la crítica literaria, la filosofía, o el propio psicoanálisis. Los estudios de “teoría crítica” de raíz frankfurtiana han desplegado en diferentes momentos y en distintos trabajos intelectuales, el espectro de una multiplicidad conceptual que reunió “constelativamente” diversos ámbitos de las ciencias humanas, y cuyo objeto fue el estudio de la “realidad social” en sus aspectos más extremos y en apariencia alejados o dispares. La investigación social empírica y el psicoanálisis se vincularon allí con la crítica de las vanguardias estéticas, del cine o de Baudelaire, en una unidad móvil con la recuperación de  Hegel y Marx, enderezada a la crítica radical de la metafísica de comienzos del S. XX. Por otra parte, el interés por dar respuesta al fenómeno del nazismo y el fascismo europeos, confirió a sus trabajos el sesgo perentorio de una contemporánea necesidad de “actualización” de los conceptos disciplinares, de modo de ponerlos a la escarpada altura de un momento histórico plagado de obstáculos formidables para el conocimiento racional, al que aportaron, no sólo contenidos objetivos, sino también una torsión detractora y obstinadamente crítica.

Muchos conceptos  frecuentados por los estudios académicos actuales provienen de las teorizaciones elaboradas por herederos que paradójicamente han abandonado coordenadas fundacionales de la Escuela de Frankfurt: por ejemplo, las nociones de “acción comunicativa” y “reconocimiento” han orientado a la teoría crítica hacia una fundamentación  filosófica de los regímenes democráticos de la segunda posguerra.

A mediados del siglo pasado, en el ámbito de la cultura francesa, inglesa e italiana, se reavivó el interés por los estudios culturales, en muchos de los casos reivindicando algunos aspectos de la teoría crítica que exceden el marco inicial de su perspectiva. Muchos de los conceptos originales fueron adoptados desde diversas expresiones del marxismo occidental, hasta desarrollos heterogéneos en la sociología y en los estudios culturales de las décadas del ’60 y ‘70.

Si bien el término teoría crítica” evoca hoy una diversidad de corrientes y perspectivas intelectuales disímiles, es posible, como plantea Perry Anderson (Tras las huellas del materialismo histórico, siglo XXI, México, 1986, pag. 7), caracterizar a la teoría crítica como aquella que, siendo una teoría de la historia y de la sociedad incluye “de forma indivisible e incansable” su propia  autocrítica.

En la actualidad sus conceptos más incisivos podrían resultar de una renovada vigencia en el estudio del arte y la literatura, el psicoanálisis, los procesos de lucha y confrontaciones de clases y las ideologías activas de diversos sectores sociales y políticos.

Es en este sentido que intentar reconocer el gesto de la crítica y autocrítica permanente en otras búsquedas contemporáneas permite que incluyamos desarrollos que no necesariamente se adscriben a la teoría crítica frankfurtiana ni la reconocen como herencia. Hacemos referencia puntualmente a determinados aportes surgidas en el debate de ideas a nivel latinoamericano, en una extensión de la noción de marxismo occidental que incluya a “este Occidente”- Dichas producciones, que se presentan al calor de momentos  histórico-políticos particulares son indispensables para pensar una teoría que busque comprender y transformar la sociedad a nivel global, con los desafíos que esto implica.

Por otra parte, no es para nosotros un detalle menor que el fundador de la Escuela de Frankfurt haya sido un argentino, Félix Weil, quien escribió la primera historia del movimiento obrero de nuestro país, Die Arbeiterbewegung in Argentinien, en el año 1923. Dicho texto, cuya traducción se prevé realizar en el marco del trabajo del centro, será objeto de discusiones respecto a la mirada que Weil, como representante singular del marxismo europeo, extiende sobre los procesos sociales en nuestro país. Por otra parte, existe una traducción reciente de El enigma argentino, escrito también por Weil, que analiza la historia nacional, en el contexto del golpe del año 1943. En la medida en que aún no existe una recepción adecuada ni una discusión atenta sobre estos textos “frankfurtianos”, consideramos fundamental abordar entre los trabajos del centro, la lectura crítica de estas producciones. La necesaria valoración que nos proponemos exigirá incluir entre los problemas de la teoría crítica actual, la investigación y discusión de la historia del movimiento obrero, y en general, de procesos sociales de nuestro país en el siglo XX.

También involucramos aquí a las líneas investigativas que, orientadas desde una crítica del género, caracterizada por la toma de conciencia de la necesidad de la teoría como modo de elaboración de las prácticas emancipatorias –no sólo en términos de género sino de la humanidad en su conjunto- desarrollan estudios críticos que fundan sus análisis en el reconocimiento de la diferenciación entre los sujetos precisamente en razón del género –como traducción del aspecto social de la división sexuada-.

A la vez, esta ampliación de las ideas de una tradición discursiva que genera herencias y vínculos –no exentos de conflictos- con el marxismo, también nos permitirá dar cabida a desarrollos de autores que ponen en cuestión temáticas similares a las que dieron origen a la Escuela de Frankfurt. Nos estamos refiriendo a las producciones contemporáneas de los continuadores de las escuelas francesas, italianas e inglesas que se inscriben dentro de la herencia de debates de ese marxismo occidental.

Los desafíos del presente histórico, signados por desarrollos desiguales de carácter nacional y continental, en sus vinculaciones con las antiguas problemáticas clasistas no superadas, y que se encuentran aún latentes en los marcos específicos de las diversas reconfiguraciones locales, aparecen también como momentos cruciales de un desarrollo transformador de la teoría crítica, a la cual queremos aportar en  el sentido de una actualización problemática y antidogmática, que pueda situarse, nuevamente, “a contrapelo” de la historia.